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Si tuviéramos que definirnos con una sola palabra esa sería, sin duda, la de fabricantes. Lo llevamos en los genes. Nuestra tradición y legado familiar está estrechamente vinculado con la tradición bisutera e industrial de Menorca.

Somos fabricantes y desde hace décadas priorizamos el cuidar todas las fases del proceso de producción para ser fieles a nuestra tradición y vínculo. Disponer de nuestras propias instalaciones, y por tanto visualizar y controlar todo lo que sucede en ellas, no solo nos permite ser honestos con nuestros valores, sino también decidir el cómo y el por qué de todo lo que hacemos.

Al trabajar con metales como el oro, la plata, el rodio o el cobre sabemos la importancia que tiene ser extremadamente delicados con nuestros residuos. Por eso, una de nuestras premisas como fabricantes es la de asegurarnos que ningún vertido químico llegue al mar. De esta manera también reducimos el consumo de recursos naturales.

Y allí donde no llegamos por nosotros mismos trabajamos en colaboración con el ITEB (Instituto Tecnológico de la Bisutería), que dispone de instalaciones tecnológicas para tratar los vertidos concentrados procedentes de industrias metalúrgicas.

La sensibilidad y respeto hacia nuestro entorno no es negociable. Nuestro compromiso con la conservación natural de Menorca y del medioambiente es absoluto y trabajamos diariamente para que el impacto de nuestra actividad industrial sea cada vez menor sobre la isla.

No se nos ocurre mejor manera de honrar lo que somos como empresa, pero sobre todo como equipo y comunidad.